El Mundo se detiene

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El Mundo se detiene

A mediados del mes de marzo la Organización Mundial de la Salud se apresuró a calificar al COVID-19 como una pandemia, el primer gran virus en el Siglo XXI en aparecer sin cura inmediata.

A lo largo de la historia, muchas han sido las pandemias que han asolado a la humanidad, llevándose por delante millones de afectados.

En esta era digital, la información que recibimos del Covid-19 es seguida por millones de personas día a día, y afecta cada decisión mundial. Podemos saberlo todo, pero lo que más nos agobia es la incertidumbre. ¿Qué va a pasar con el mundo? ¿Cuál va a ser el rol de nuestra industria en estos tiempos de cambios?

Las empresas, los colegios y escuelas, los restaurantes, los hoteles, los museos y galerías, los aeropuertos y mucho más, se detuvieron en el tiempo y ya no tienen visitantes, trabajadores, estudiantes, consumidores, etc.

Muchas de las personas están confinadas a estar en casa, muchos hospitales permanecen abarrotados y la incertidumbre está a la orden del día.

No hay duda alguna que la economía está siendo impactada cada día más.

¿Cuánto durará todo esto?  ¿2 – 3 – más de 5 meses? No hay respuestas seguras.

Sólo sabemos que el daño es y será inmenso, a pesar de que los gobiernos den soporte a la economía y a sectores específicos, muchos sectores y sus empresas van a verse afectados.

Si tomamos las grandes estadísticas mundiales del sector gráfico, veremos que nuestra querida industria gráfica, sigue siendo una de las más importantes, con una facturación mundial alrededor de $ 800 mil millones de dólares al año, con un crecimiento promedio anual de 1,8%
Especifiquemos: primero, la industria gráfica crece porcentualmente más fuerte en los países que llamamos emergentes, como lo son Vietnam, Indonesia, India, China, Polonia, México, Colombia, Brasil y otros. Aunque no sean, con la excepción de China, los más grande mercados del mundo. Segundo, todo el packaging impreso y etiquetas crecen a tasas de dos veces el crecimiento de los segmentos editorial, comercial y publicomercial.

Existirá reducción en casi todos los principales segmentos gráficos y un poco menos en empaques y etiquetas, porque no pueden ser correctamente sustituidos, digitalmente.

Tenemos que entender estas características si queremos saber lo que podrá pasar con la industria gráfica. Con la baja circulación de personas, con el teletrabajo, con la disminución de eventos culturales, deportivos y de negocios, los segmentos comerciales y publicomerciales solo sufrirán más la caída de demanda.

Para la imprenta esta crisis presenta una oportunidad. Pero debería ser aprovechado como en cualquier crisis, para reflexionar y tomar decisiones.

A propósito del modelo de negocio general, pensemos sobre la mejor manera de atender, dar soporte y generar soluciones a nuestros clientes, más allá de imprimir. En especial, cómo crear y optimizar, soluciones de ventas y atención a clientes en Internet.

Reflexionemos sobre los flujos de trabajo, la productividad y los fundamentos: la organización, el control de costos, los inventarios, la cotización adecuada, el control de desperdicios y el sistema de calidad, pensemos sobre la capacidad y la preparación de nuestros trabajadores, que es donde muchas empresas están débiles.

La decisión no es solamente seguir adelante, sino que hay que adecuarse constantemente a estos y otros cambios, que el mundo impone. Debemos buscar entendimiento y enfrentarnos a nuestra realidad.
Es momento de dejar de repetir lo que siempre se hizo, porque podrá ser la mejor decisión para nuestro futuro y el de nuestra gente.

¿Cómo nos tenemos que preparar? ¿Qué debe cambiar en este modelo de negocios? ¿Cómo nosotros como imprenta vamos a enfrentar los nuevos desafíos?

Son preguntas que deberemos responder pronto, para hacer frente a nuevas demandas y necesidades de nuestros clientes.

¿Qué es lo que realmente queremos para esta industria gráfica en un futuro?

 

Por: Francisco Camacho

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