Reciclaje de empaques de papel y economía circular

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El concepto de Economía Circular, y su corolario, el diseño circular, está teniendo cada vez más destaque en todo el mundo debido a su potencial para brindar soluciones definitivas en el sentido de lograr un desarrollo sustentable. El European green deal (Pacto Ecológico Europeo) tiene la Economía Circular como uno de los pilares de su plan de acción.

En el diseño circular, los productos deben proyectarse previendo su destinación al final de su ciclo de uso, con el fin de reintroducirlos permanentemente en otros ciclos. La reutilización indefinida de bienes, es un caso ideal de economía circular. Cuando esto no es posible, el reciclaje viene a ser la alternativa más viable para reutilizar materiales y recuperar su valor.

En el caso de los empaques, por ejemplo, la reutilización es posible en algunos casos, pero no en todos. La mayoría de las veces, la logística inversa, para la devolución de los paquetes hace que la operación sea económicamente inviable. Además, el proceso de readecuación de los empaques para volverlos a utilizar tiene sus impactos y costos.

En este contexto, los empaques de celulosa (papel, papel-cartón y cartón) tienen varias ventajas. En primer lugar, la materia prima de celulosa es de origen renovable: árboles cultivados exclusivamente con esta finalidad. Al contrario de lo que muchos piensan, en Brasil no se utilizan árboles nativos para la producción de esta sustancia. En este proceso ya existe circularidad: cultivo-cosecha-cultivo, en un ciclo virtuoso que sustituye la extracción de recursos naturales. Estos árboles cultivados ayudan a disminuir el efecto invernadero y combatir el cambio climático, que es una de las propuestas de la Economía Circular.

Pero, ¿qué ocurre con los empaques celulósicos después de su uso? Diferentemente de los envases de vidrio, metal y otros materiales, estes empaques no son aptos para reutilizarlos, pero sí para reciclarlos. Importante destacar que, aunque el vidrio y el metal tienen un gran potencial técnico para ser reutilizados, no es común que esto ocurra.

Los empaques celulósicos que aún no fueron reciclados, cuando se envían a un vertedero, con un manejo adecuado, se biodegradarán rápidamente. Importante resaltar que los componentes de desechos orgánicos, incluidos los materiales celulósicos, deberían enviarse a plantas de compostaje, para convertirlos en abono y devolverlos a la naturaleza para retroalimentarla (otro pilar de la Economía Circular). Sin embargo, este tipo de destinación también no es muy común en Brasil.

En los vertederos, se impermeabiliza el suelo para evitar que el líquido residual, resultante de la biodegradación de la basura, llegue al nivel freático. El gas metano, también producto de la descomposición de materiales orgánicos y que es aproximadamente 20 veces peor que el CO2 en términos de calentamiento global, se quema o se recolecta para usarlo como combustible. Sin embargo, lamentablemente, casi la mitad de las ciudades brasileñas aún envían sus residuos a los perjudiciales vertederos, o a los vertederos controlados, que son menos dañinos, pero igual siguen ofreciendo riesgos a la salud pública y al medio ambiente. De estos basureros hasta 2014, los plazos para reemplazarlos permanente por vertederos se han retrasado. Ahora, la nueva fecha establecida es agosto de 2021 para las grandes ciudades y 2024 para las más pequeñas.

Lo antedicho demuestra la importancia y la vital necesidad de reciclar todo lo que sea técnicamente posible y que aún no se consigue reutilizar. En Brasil, según la Asociación Nacional de “Aparistas”- Empresarios que compran sobras de papel – (Anap), el 83% de los empaques de papel, papel-cartón y cartón ya se recicla y estos números están en franca expansión. Este reciclaje demuestra ser económicamente viable y es una importante fuente de ingresos para mucha gente, inclusive, existe un esfuerzo permanente por parte de los distintos participantes de la cadena productiva para que se recicle aún más.

Si bien otros materiales de empaque no alcanzan niveles tan elevados de reciclaje o de reutilización, la preferencia por empaques de celulosa se presenta, hoy, como un paso significativo hacia la Economía Circular, sabiendo que aún queda mucho para mejorar.

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